Original casa, emplazada dentro del ejido urbano, se destaca por su privilegiada ubicación. Se encuentra camino al Pucará y a pocas cuadras de la plaza principal. Al pie del cerro Negro y Cono, entre los ríos Grande y Huasamayo.

Se ofrece alojamiento y una cálida estadía en una típica Quinta de la Quebrada de Humahuaca, atendida por sus dueños, para que el pasajero se sienta como en su casa.

El paisaje de los cerros multicolores es recortado por cielos turquesa; por las noches la nitidez del firmamento azul, destacado por las estrellas y luna hacen de este lugar algo inigualable.

Clima benigno todo el año - Mucho sol y seco.

La casa, reciclada por sus dueños, los arquitectos Rodríguez Marquina y Fiejóo, hace gala de un estilo detallista y afectuoso. Lily se dedica a pergeñar deliciosas mermeladas, tratas y bizcochuelos caseros, mientras César deleita contando y relatando salidas por los alrededores de la Quebrada y Puna, hablando de historias y arquitectura de la región.

Los originales cuartos, el estar con su hogar a leña y todos los rincones de la casa se pliegan a quienes buscan hallar la tan ansiada tranquilidad.

En el estar, y desde cualquier lugar de la casa se divisa la inmensa quinta de 3.600 m2 con árboles frutales, que invitan a disfrutar del aire y del paisaje, descansando después de una jornada plena de actividades que incluyen recorridas al Pucará, yacimientos arqueológicos, Garganta del Diablo, salidas a poblaciones cercanas como Tumbaya, Purmamarca, Posta de Hornillos, Huacalera, Uquía, Yavi, Salinas Grandes, etc. Visitas a museos, exposiciones permanentes de pintura y arqueología, tejidos, ferias artesanales, todo ello, siempre amenizado por espectáculos de música andina.

Los deliciosos platos gourmet y regionales acompañados por música en los amenos restaurantes completan el día, donde aquí el reposo es casi un mandato. Es inesquivable darse el placer de pasar unos días en Quinta La Paceña.

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