Punta Corral


Construida de la misma forma que el Santuario, una rústica cantina sin ventanas, con mesas y bancos de madera de cardón nos brinda un plato con cordero y papas calientes. Luego sentados en un reparo del viento podemos dormitar y así recobrar energías.

Nos levanta el frío de la tarde. El sol, a esta hora es sólo un testigo en la danza de areniscas arremolinadas por el viento. Estando en medio de estos cerros y, a miles de metros de altura sobre el nivel del mar, se inicia la procesión  con la Virgen y la bendición cumple con la ceremonia litúrgica, mientras la Danza de los Suris y las Cuarteadas completan el ritual. Otra vez las sombras y el descanso es obligatorio para  poder emprender el descenso temprano. Otra vez la mesa de cardón, ahora levemente iluminada por una vela, otro plato de cordero caliente y luego el silencio.

Sobre la cima de los cerros, el cielo parece estar más cerca. De a ratos nos entredormimos aunque el frío nos recuerda su crudeza en la altura.

Un fogoncito de tolas deja entrever siluetas de ponchos alrededor del mismo. Se escuchan experiencias, aventuras algún reclamo, pero nunca se conocerán sus protagonistas. Cuando la luz del día vuelva ya el fogón será ceniza y las siluetas estarán dispersas en la inmensidad de la montaña.

La devoción de la Virgen de Copacana de Punta Corral tiene más de Siglo y medio de Historia. Las honras se llevan a cabo todos los años durante la Semana Santa y en la actualidad tiene como epicentro dos departamentos de la Quebrada de Humahuaca: Tilcara y Tumbaya. La Imagen de la Virgen, es semejante a la que se venera a orillas del Lago Titicaca en Copacabana – República de Bolivia.

De allí que la denominación exacta conjuga el nombre de los dos lugares: El primero “Ubica el nacimiento de la devoción (...) en Copacabana a comienzos del siglo XVI cuando el Inca Yupanqui ofreció votos a la Virgen”. (Lafon, Se. 1967: 274, 275); mientras que el segundo tiene que ver con la “Aparición de la Virgen el Abra de Estancia Vieja en Punta Corral cuando don Pablo Méndez (Campesino del lugar y primer esclavo), se dirigía por el lugar en el mes de julio de 1835” (Burgos Araoz 1991: 8)

Son dos las imágenes de la virgen de Copacabana que se veneran en la Quebrada: una de ellas desciende durante el Domingo de Ramos a Tumbaya y la otra el Miércoles Santo a Tilcara.


Regreso

Miles de peregrinos concurren para la bajada tanto a Tilcara como a Tumbaya cargando en sus hombros la sagrada Imagen en grata compañía de decenas de Bandas de Sikuris

La procesión de la Virgen sale desde Punta Corral con las primeras horas del alba y llega al pueblo al final del atardecer. La mamita Virgen como la llaman los lugareños baja acompañada de por numerosas bandas de Sikuris (El “Siku” es un instrumento netamente andino y el agregado “ri” quiere decir en quechua “el que”. Entonces Sikuri significa el que toca el Siku). Además concurren a esta festividad popular turistas, mochileros, curiosos, etc. en fin cristiano y no cristiano.

Algunos estudiosos del tema registraron cifras enormes de peregrinos que concurren Punta Corral. El Cura Kogler calculó 8000 a 10000 personas que concurrieron en el año 1958. Para ese entonces, es sabido también, que la concurrencia era más bien regional En la actualidad se puede constatar que a Tumbaya concurren jujeños de los grandes centros urbanos (Capital, Palpalá, San Pedro, etc.) y también de otras provincias. Esto se debe a que con los últimos años se han intensificado las migraciones rurales en busca de una mejor calidad de vida

Hay una gran cantidad de residentes de la Quebrada dispersos por las ciudades más importantes de nuestro país. En Tilcara se produjo un hecho muy curioso en el año 1986: por tres años consecutivos concurrió a punta Corral, una banda de Sikuris integrada por residentes tilcareños en Buenos Aires. Nos podemos dar una idea de la enorme organización que requieren este tipo de “Promesas” que se hacen a la Virgen.

También los lugareños se organizan para participar de la devoción Con mucha antelación campesinos de distintas comunidades rurales preparan sus productos (carnes de cordero y de chivo, papas, chicha, etc.) para comercializar en la fiesta. También concurren al lugar vendedores ambulantes de comidas y otros enseres. Los devotos preparan sus “Promesas” entregando a la Virgen una medalla de plata en forma de corazón y de distintos miembros del cuerpo pidiendo a la “Virgencita” para que se les cure alguna enfermedad.

Esta fiesta tiene componentes religiosos que ligan creencias andinas con otro tipo de creencias venidas de Europa. En cada tramo del camino a Punta Corral se puede observar a la orilla de los caminos algunos montículos de piedra llamados “apachetas”, donde el peregrino hace un alto y se inclina agregando otra piedra más, como significando la unión al cansando de los demás. Cuando el caminante pasa al lado de estas apachetas sentirá la unión y la fuerza para continuar el camino después de haber rezado una oración.

Si concurrimos a Tilcara para la “La Bajada de la Virgen” podremos detectar con detenimiento esos componentes de lo andino: a Tilcara concurren poco más de 1000 sikuris que tocan a la misma vez, podremos ver la disposición de las apachetas a las orillas de los caminos y también conversar con quienes concurren año tras año para honrar a la imagen.

Existe el temor de quienes no cumplen con una promesa, no se teme el castigo de la Virgen sino se la honra Esto es muy diferente a la concepción occidental de los pecados. Cuando no se cumplen con los dogmas de iglesias como la Católica, sus ministros condena al eterno fuego del infierno a quienes desobedecen estos preceptos.

Para los quebradeños esta devoción es primordial en las celebraciones de la Semana Santa. Cuando la “Virgencita” llega al pueblo se siente retumbar la música de los sukuris, se levanta los pañuelos al aire y se arrojan flores de virreyna, estatíes y claveles saludando a la una imagen sagrada.


Devotos

La devoción de la Virgen de Copacana de Punta Corral tiene más de Siglo y medio de Historia. Las honras se llevan a cabo todos los años durante la Semana Santa y en la actualidad tiene como epicentro dos departamentos de la Quebrada de Humahuaca: Tilcara y Tumbaya. La Imagen de la Virgen, es semejante a la que se venera a orillas del Lago Titicaca en Copacabana – República de Bolivia.

De allí que la denominación exacta conjuga el nombre de los dos lugares: El primero “Ubica el nacimiento de la devoción (...) en Copacabana a comienzos del siglo XVI cuando el Inca Yupanqui ofreció votos a la Virgen”. (Lafon, Se. 1967: 274, 275); mientras que el segundo tiene que ver con la “Aparición de la Virgen el Abra de Estancia Vieja en Punta Corral cuando don Pablo Méndez (Campesino del lugar y primer esclavo), se dirigía por el lugar en el mes de julio de 1835” (Burgos Araoz 1991: 8)

Son dos las imágenes de la virgen de Copacabana que se veneran en la Quebrada: una de ellas desciende durante el Domingo de Ramos a Tumbaya y la otra el Miércoles Santo a Tilcara.

Miles de peregrinos concurren para la bajada tanto a Tilcara como a Tumbaya cargando en sus hombros la sagrada Imagen en grata compañía de decenas de Bandas de Sikuris

La procesión de la Virgen sale desde Punta Corral con las primeras horas del alba y llega al pueblo al final del atardecer. La mamita Virgen como la llaman los lugareños baja acompañada de por numerosas bandas de Sikuris (El “Siku” es un instrumento netamente andino y el agregado “ri” quiere decir en quechua “el que”. Entonces Sikuri significa el que toca el Siku). Además concurren a esta festividad popular turistas, mochileros, curiosos, etc. en fin cristiano y no cristiano.

Algunos estudiosos del tema registraron cifras enormes de peregrinos que concurren Punta Corral. El Cura Kogler calculó 8000 a 10000 personas que concurrieron en el año 1958. Para ese entonces, es sabido también, que la concurrencia era más bien regional En la actualidad se puede constatar que a Tumbaya concurren jujeños de los grandes centros urbanos (Capital, Palpalá, San Pedro, etc.) y también de otras provincias. Esto se debe a que con los últimos años se han intensificado las migraciones rurales en busca de una mejor calidad de vida

Hay una gran cantidad de residentes de la Quebrada dispersos por las ciudades más importantes de nuestro país. En Tilcara se produjo un hecho muy curioso en el año 1986: por tres años consecutivos concurrió a punta Corral, una banda de Sikuris integrada por residentes tilcareños en Buenos Aires. Nos podemos dar una idea de la enorme organización que requieren este tipo de “Promesas” que se hacen a la Virgen.

También los lugareños se organizan para participar de la devoción Con mucha antelación campesinos de distintas comunidades rurales preparan sus productos (carnes de cordero y de chivo, papas, chicha, etc.) para comercializar en la fiesta. También concurren al lugar vendedores ambulantes de comidas y otros enseres. Los devotos preparan sus “Promesas” entregando a la Virgen una medalla de plata en forma de corazón y de distintos miembros del cuerpo pidiendo a la “Virgencita” para que se les cure alguna enfermedad.

Esta fiesta tiene componentes religiosos que ligan creencias andinas con otro tipo de creencias venidas de Europa. En cada tramo del camino a Punta Corral se puede observar a la orilla de los caminos algunos montículos de piedra llamados “apachetas”, donde el peregrino hace un alto y se inclina agregando otra piedra más, como significando la unión al cansando de los demás. Cuando el caminante pasa al lado de estas apachetas sentirá la unión y la fuerza para continuar el camino después de haber rezado una oración.

Si concurrimos a Tilcara para la “La Bajada de la Virgen” podremos detectar con detenimiento esos componentes de lo andino: a Tilcara concurren poco más de 1000 sikuris que tocan a la misma vez, podremos ver la disposición de las apachetas a las orillas de los caminos y también conversar con quienes concurren año tras año para honrar a la imagen.

Existe el temor de quienes no cumplen con una promesa, no se teme el castigo de la Virgen sino se la honra Esto es muy diferente a la concepción occidental de los pecados. Cuando no se cumplen con los dogmas de iglesias como la Católica, sus ministros condena al eterno fuego del infierno a quienes desobedecen estos preceptos.

Para los quebradeños esta devoción es primordial en las celebraciones de la Semana Santa. Cuando la “Virgencita” llega al pueblo se siente retumbar la música de los sukuris, se levanta los pañuelos al aire y se arrojan flores de virreyna, estatíes y claveles saludando a la una imagen sagrada.


Llevar

Es importante un calzado cómodo; un palo o bastón para apoyar el cuerpo al caminar; ropa de abrigo; bolsa de dormir, mantas o ponchos; una pequeña mochila o morral; botella plástica con agua; algo para comer (en el camino y arriba venden bebidas, café, apis, empanadas, y asado de cordero); llevar también linterna, velas y fósforos; y opcional carpas y elementos para cocinar si el grupo es grande.

No dejar residuos en el cerro (no pesa mucho traerlos de vuelta a la ciudad en una bolsita). No dañar las plantas ni los animales. No destruir la senda, sus desagües y empircados. Respetar las costumbres de la gente; y al descender tener cuidado de no perjudicar a los más lentos por querer apurarnos.

Ubicación

Punta Corral está ubicado por detrás de ese cerro o Loma Larga que se observa a la derecha de la Ruta entre Tumbaya y Tilcara, a mucha altura sobre el nivel del mar, en un lugar ventoso donde golpean las nubes. El clima en Abril es un tanto frío, sobre todo por las noches. Allí encontraremos el Abra de Punta Corral, con una gigantesca apacheta a la Pachamama en un cruce de caminos. Más arriba esta el Santuario de la Virgen que descienden a Tilcara, y hacia el sur, un poco mas abajo el Santuario de la Virgen que de descienden a Tumbaya.

Sendero

Para subir hasta estos lugares, existen principalmente 4 senderos. El primero lo encontramos en Tumbaya, cruzando el Río Grande e introduciéndonos por la profunda quebrada del arroyo que desciende desde Punta Corral. Esta senda está muy bien marcada, se dice que fue construida por los Incas, al igual que otras que describiremos. La longitud es de más o menos 23 Kilómetros, siendo la más larga pero con menor pendiente.

La más corta la tenemos partiendo desde Tunalito, esta es de mucha mayor pendiente. Pero luego desciende directamente sobre Punta Corral.

Desde Maimará tenemos la más difícil, subiendo por la Paleta del Pintor, se pasa por el Cerro Amarillo, El Churqui, y las Doce Vueltas, donde probablemente se sientan los efectos del apunamiento. La vista desde este lugar hacia la profundidad de la Quebrada de Humahuaca y el Nevado de Chañi es fantástica. Luego se desciende hasta la Apacheta del Abra, donde se bifurcan tres sendas muy bien marcadas; por la izquierda se desciende hacia Chilcaguada y Tilcara, hacia el frente está el Santuario de la Virgen del Abra de Punta Corral, y por la derecha se va al Santuario de la Virgen de Punta Corral.


Mapa

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